jueves, 19 de septiembre de 2013

El niño de hoy

El niño de Hoy

Las transformaciones más generales de las relaciones entre adultos y niños, la importancia de la socialización
que proponen los medios, no solo en sus contenidos sino en las formas en que construyen espectadores, usuarios o jugadores, y en los discursos mediáticos que ven una infancia en peligro o una infancia peligrosa, subrayando la violencia como forma de constitución de identidades.
Los niños se parecen al tiempo, esto evidencia que las características que cada niño tiene es propia a la época en la que vive, esto lleva a confrontarlos con determinados problemas, con instituciones particulares, con tecnologías y modos de entender la cultura que los moldearon y ayudaron a devenir adultos.
Los niños de Hoy son muy diferentes a los de Antes en varios aspectos; tienen otra conciencia de sí mismos, ya no se perciben como entidades inexpertas y dependientes de los adultos, sino que se asumen como individuos independientes y capaces en muchas situaciones de arreglársela solos.
"Equiparar el niño con el adulto tiende a descartar la fragilidad infantil y a dejar de lado la cuestión de la responsabilidad de los mayores". Los niños asumen rápidamente este nuevo posicionamiento y se comportan como "Grandes", esto despierta las quejas de los padres, quienes los consideran como desafiantes, casi incontrolables, incapaces de respetar nada ni a nadie, en definitiva son tan distintos a los de antes.
El trasfondo de la niñez moderna presenta un dibujo de " Niño Grande" que parece autoabastecerse sin depender de otros; esto ocurre porque los niños ya no se perciben a sí mismos como seres pequeños que necesitan del permiso del adulto y dependen absolutamente de ellos para actuar, si bien es cierto que no todos los niños reaccionan del mismo modo ante la nueva realidad y algunos pueden seguir manteniéndolas pautas de conductas esperadas; lo cierto es que la nueva actitud, los nuevos niños no son como los de antes y no dudan en imponerse frente a adultos que han perdido su autoridad, esta autoridad que les otorgaba el poder de saber cosas que los niños desconocían.
Hoy los adultos y los niños se encuentran en pie de igualdad respecto de la información que manejan e incluso hay sectores en los que los infantes aventajan a los mayores, por ejemplo en computación, internet y manejo de aparatos electrónicos, etc. Con todo esto no se trata de decir que la infancia ha desaparecido, que ya no hay niños, porque no sería verdad, lo que se puede decir es que existe una decadencia de la infancia moderna, que ha cambiado hasta dar lugar a esta "Nueva Infancia".
La infancia moderna que podía ser caracterizada como la "espera de ser adultos", la preparación para la llegada de la adultez ha desaparecido, en su lugar se presentan "nuevas infancias" que son infancias posmodernas que se distinguen por la demanda de inmediatez acrecentada por la cultura mediática de satisfacción consumista, la idea de espera y de iniciación a la adultez ha terminado; la infancia hoy, es un periodo que debe atravesarse lo más rápido posible, son niños que con el control remoto en la mano se convierten en "todopoderosos" capaces de recorrer los cientos de canales de la televisión por cable sin dudar ni un instante y crecen adueñándose de experiencias y saberes que a los adultos les costó tiempo procesar, son chicos curiosos que "saben todo" y con cinco años enseñan a sus padres como usar una computadora.
La vida de la nueva infancia se juega detrás de una pantalla donde no hay que esperar, donde todo está cuando y donde se quiere, canales infantiles en los que los dibujitos ya no se trasmiten de cinco a seis de la tarde solamente, por lo que no es necesario esperar hasta la hora de la merienda para verlos ya que están todo el día al servicio del niño televidente.
Son también los niños de la "adolentizacion temprana", aquellos que ingresan rápidamente en el mundo "teen" con lo cual no dudan en vestirse, maquillarse y comportarse como adolescentes aun cuando están iniciando la escolaridad.
La escuela tuvo mucho que ver con la delimitación de la infancia, tanto por la difusión de un discurso psicológico que estableció de manera específica que debía esperarse de los niños, como por la expansión de una idea de minoridad, incompletud, inmadurez que coloca a la infancia en un lugar subordinado.

La pluralidad de infancias es un elemento a destacar, en contra de la visión escolar que tendió a encerrar las experiencias infantiles en un armazón rígido que excluyo formas de ser niño o niña que no encajaban en estos parámetros; pero además hay que destacar que en el último tiempo se suceden discursos alarmantes, implacables sobre la infancia; la infancia en peligro por las nuevas tecnologías; la infancia en crisis por la irrupción de los medios electrónicos y la transformación de las familias. Cabe resaltar que si bien esta faceta de la infancia posmoderna es lo que parece predominar.
No podemos olvidar que hay "otros niños" y "otras infancias" que son las infancias autónomas, independientes pero porque sus protagonistas viven en la calle porque trabajaban desde muy pequeños y porque en ellos la figura del adulto no tiene vislumbres de protección, a estas infancias se las considera; la infancia abandonada, "La Infancia de La Calle".
En la misma vertiente se encuentran los "chicos y chicas de la noche", estos que han construido una serie de códigos que les dan cierta autonomía económica y cultural; son niños pero no infantes; no son dependientes sino independientes en la negociación diaria para lograr el sustento. Podríamos decir que no es la infancia de la realidad virtual, de las redes de computación y de los canales de cable sino "La Infancia de la Realidad Real"; aquella sobre la que pesa la exclusión (física-institucional); son los nuevos analfabetos digitales.
Es la infancia "Sospechosa", considerada altamente peligrosa por la sencilla razón de que se sospecha de su carácter infantil y se afirma que detrás de su máscara a la que se debe ternura por ser niños biológicos, se encuentran los adultos pequeños dispuestos a todo, incluso a robar o matar.
Todas las figuras que aparecen investidas de una falta de futuro y una falta de presente, son infancias difíciles de asimilar para la institución escolar.



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